3.2.13

Desde Pleyades

"No me gusta sin vibración.
¿Cual es el maldito cometido de este fatal sentimiento?
¿Para qué se vive, pues, si no es para morir un poco en cada acto de amor?
Nunca he sabido qué esperar de las cosas, ni de las personas, ni de mí. Pero sí recuerdo que cuando era pequeña me daba la ligera sensación de que las cosas de adultos eran más reales y sinceras cuando se gritaban, cuando se enojaban en voz alta y desgarraban en el aire sus frustraciones, o cuando se querían locamente, sin mucha normalidad; eso que algunos consideran "sinvergüencismo". En esas ocasiones, que se tiñen de locura a veces, está la liberación de todas las buenas y malas cosas. Así que recordando esto, reflexiono de nuevo sobre lo que busco o espero de las cosas y se que no tengo derecho a idealizar la vida, aunque mas que derecho, eso es algo que no es sano hacer, y algo que siempre será inevitable en mí es vivir enfáticamente, y creo que lo siento por ello.
Igual solo quiero que leas esto y comprendas que espero que la vida me lleve un paso más allá de mí y del banal sentimiento que rodea esta sociedad y volar, cerca de cualquier Sol: ser Ícaro por el máximo tiempo posible, y creeme que el echo de quemarme no me preocupa demasiado."






Después de leer lo que he escrito me resulta una declaración de locura.


¡Espero que no sea muy difícil la poca metafora que he escupido!





PD: Pehuén, puedes comentarle a esta luciernaga aunque no tengas un blog. Dame de ese duuuulce..... Que son tus palabras. Te quiero.

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El cine, el amor. La tierra, las flores, el color verde, la magia. El contratiempo, el desorden. El caos. Las cortinas, el humo, atardeceres, las retinas brillantes. Astro, el sol. La lluvia, pasar frío. Caramelos, momentos. Los vuelos, las caídas, los cuadernos... La imaginación