27.1.13

Escrito por mi Demonio favorito!

Me levanto cada día para seguir sintiendo que soy libre. Antes me acostaba cada noche pensando que era libre. La libertad no importa, no existe. La sensación de libertad lo es todo. Eres tan libre como lejos, alto o profundo puedas llegar, una libertad finita. Pero el sentimiento es infinito, es inabarcable, es inmortal.




Perdido en el siglo, siglo este.  No sé ni en qué tiempo  vivo.

Yo a los ojos solo miro, porque busco la verdad.

La verdad se lleva en el corazón, suerte de mundo.

Con hambre, sin rabia. Marcho hacia delante.

Cruza mi camino con las otras vidas en rutina.

Mi rutina es vivir el día a día, la poesía de la luz

Brillante reflejo veo en el filo de mi alma, navajita de luz plateá.

Sin un tomate que llevarme a la boca

Mi disfraz jamás se agota, porque lo llevo en la razón.

La tristeza gana la jugada, pérdida de mundo.

Tomo un atajo a un lugar llamado Hecho.

Yo soy el mejor yo que puede haber, a ver

Que levante la mano el que no se sienta crecer.

Pues si el amor es infinito ya no juego a la “Play”.

Now we play between the live and the madness.

Submarinos de un color verde loco casi azul.

Disfrutar tus ojos es, la verdad, disfrutar de la verdad.

Un baile conmigo puede dejarte en el suelo nena.

11.1.13

Domingo de brujas..

Las brujas pensaron que los rosales serían bonitos de un color más oscuro: negro.
Las brujas adoraban la Luna y esta, cada noche regalaba pedacitos de tristeza a las tres viejas,
para que las repartieran a las malas almas. ¿A caso habían almas buenas?...Claro que las habían,
como las buenas brujas, y no hadas como muchos las nombran, no. Brujas, brujas de las de verdad;
de las que vuelan y hacen conjuros y que a veces mienten y otras dicen nada más que la verdad.
Brujas con encantos y la piel esgarrifada, brujas que luchan, de esas que siempre consiguen escapar.
Las viejas chifladas sabían que yo siempre las observaba desde lo escondido de mi ventanal, 
al acecho del pesado golpe de algún pedacito de tristeza, pues Luna también me veía a mí.
Pero mi alma era buena y mi carretera descontrolada.Yo viajaba hacia Sol un domingo mañana
y pedazo de triste Luna hacía que persiguiera mi sombra, pero un buen alma siempre se salva, 
como las brujas. Buen alma debían tener las brujas. 
El cine, el amor. La tierra, las flores, el color verde, la magia. El contratiempo, el desorden. El caos. Las cortinas, el humo, atardeceres, las retinas brillantes. Astro, el sol. La lluvia, pasar frío. Caramelos, momentos. Los vuelos, las caídas, los cuadernos... La imaginación