8.2.10















Desde que despierta hasta que se acuesta mi tiempo da tantas vueltas empañadas en manillas, que se vuelve vital el no poder dejar de controlarlo. Un cruce de algo pasajero, de películas que no te convencen, de comidas que repugnas, de helados que se te caen, de horas que desperdicias, de palabras mal dichas.
Dichas mis palabras, dejo en manos del sueño el deleite de Morfeo.
Es la una de la madrugada.
El cine, el amor. La tierra, las flores, el color verde, la magia. El contratiempo, el desorden. El caos. Las cortinas, el humo, atardeceres, las retinas brillantes. Astro, el sol. La lluvia, pasar frío. Caramelos, momentos. Los vuelos, las caídas, los cuadernos... La imaginación