21.9.10

Bomba!

Tranquilo corazón, hoy estás a salvo.
Tranquilo corazón, hoy no voy a hacerte daño. Guardé el escudo y las armas volaron. Convirtiéronse en ceniza, o polvo latente, latente bajo las sábanas de otoño.
Ya no hace frío. Ya no hace calor. Ya no hace nada que tú no desees.
Voy cantando, corriendo, sudando, respirando aire húmedo, fresco, embriagador...
Voy volando a ras de suelo mientras bombeas rápidamente. Impaciente. Fuerte, más fuerte que nunca. Ansioso por descubrir lo que hay al otro lado del miedo.
¿A quién proteges cuando te encierras?, ¿a quién intensas salvar cuando pretendes no sentir?
¿A quién quiero, quieres, queremos...engañar?
Tú y yo haremos un trato bajo este dulce manto de alergia sensacionalista.
Yo y tú volveremos a llevarnos con el tiempo, con la espera, con el suelo...con la tierra.
Por que no espero nada de este instante mas que un pequeño regazo en las palabras que brotan del lado más escondido y sincero de tí, corazón.

20.9.10

Águila..

Bonito cielo, le dije al día.
Los pies descalzos sobre el sueño me resultaba lo más placentero que había rozado en mucho tiempo, ni siquiera la sequedad de mi garganta podía parar aquel frenético instante.
Parar un instante…
Quien quisiera mi cabeza para hacerlo eternamente. Quien quisiera mi envoltorio, para palpar este placer. Quien quisiera mi corazón, para sentir tanto al mundo.
Mi sentir era distinto, como el de un pájaro por su dueño, tan arriesgado y precioso, que ni siquiera las nubes, que todo lo ven, podrían entenderlo.
Me desgarraría el alma, este frágil y cálido alma de águila.
En otra vida un águila yo era. Solo una energía tan embriagada de libertad podría sentirse como me siento.
Solo un enorme y majestuoso águila. Solo alguien que no vá con la corriente.
¿Quién era yo?...¿qué me pasaba a mí?
Qué hace que un águila, con toda eterna libertad…se sienta tan alejado del suelo. Tan atado a sus alas, tan lleno de… 




















Tú.

Nací mañana, me pregunto como serán las cosas ayer. Me pregunto como me sentía hoy.
Ni tiempo. Ni espacio. Ni café. Ni lluvia.
Se me empalaga el corazón cuando alguien canta. El sentido lo pones tú. 
El suelo lo pisas tú. La ilusiones las manejas tú.
Solo cuando exista la tecnología suficiente como para incrustar una idea en el corazón de alguien podría una persona decir que no es su culpa formar parte de este enjambre, llamado sociedad.



















Green planet.

El cine, el amor. La tierra, las flores, el color verde, la magia. El contratiempo, el desorden. El caos. Las cortinas, el humo, atardeceres, las retinas brillantes. Astro, el sol. La lluvia, pasar frío. Caramelos, momentos. Los vuelos, las caídas, los cuadernos... La imaginación