Tranquilo corazón, hoy no voy a hacerte daño. Guardé el escudo y las armas volaron. Convirtiéronse en ceniza, o polvo latente, latente bajo las sábanas de otoño.
Ya no hace frío. Ya no hace calor. Ya no hace nada que tú no desees.
Voy cantando, corriendo, sudando, respirando aire húmedo, fresco, embriagador...
Voy volando a ras de suelo mientras bombeas rápidamente. Impaciente. Fuerte, más fuerte que nunca. Ansioso por descubrir lo que hay al otro lado del miedo.
¿A quién proteges cuando te encierras?, ¿a quién intensas salvar cuando pretendes no sentir?
¿A quién quiero, quieres, queremos...engañar?
Tú y yo haremos un trato bajo este dulce manto de alergia sensacionalista.
Yo y tú volveremos a llevarnos con el tiempo, con la espera, con el suelo...con la tierra.
Por que no espero nada de este instante mas que un pequeño regazo en las palabras que brotan del lado más escondido y sincero de tí, corazón.