En su camino, el ser humano experimenta toda clase de sensaciones lejanas a la realidad.
Detesto esa palabra. Realidad. Como si ... como si... como si no pudiera expresar nunca un como sí. No sé si me entiendes, como si...
No, no hay un como si... porque todo tiene que ser de alguna manera. Todo es de alguna manera. Todo es... todo es...
¿Qué es todo?, al fin y al cabo...acabamos en el mismo punto sin final. En la misma bola de incertidumbre, porque nadie afirma lo que sientes. Nadie siente lo que intuyes. Nadie intuye lo que sabes. Nadie sabe lo que sientes...
y así.... constantemente.
...
Hasta que un día te despiertas, pensando que... si te abrigaras bien, si eligieras una buena música de compañía y decidieras salir ahí fuera con otra intención en la mirada...
báh, nada. Al final siempre acabo acostándome pensando en que mañana, será exactamente lo mismo.
O tal vez no....