10.5.10

Aquella noche...

Delicias turcas pidió el caballero.
-¿Algo más, señor?
-Sí señorita. Agradecería una noche de sexo en el hotel más caro de la ciudad próxima para después pedirle que se case conmigo en las vegas, que viene a ser la otra parada. Pero, me conformo con un whisky, gracias.
-¿Está falto de compañía el señor?
-¿Ve usted algún anillo de compromiso señorita?
-Bien, entiendo.
Yo no deseaba nada serio, pero era la confusa vestimenta que llevaba y ese olor acaramelado que por alguna extraña razón provocaba en mi... un leve deslizamiento hormonal.
Me quedé como una tonta plasmada en la puerta. En ese momento pensé que había hecho bien en ponerme la falda del uniforme y no el pantalón. 
-¿Puedo tutearla?- Pidió.
-Sí. ¿Desea el caballero que cierre la puerta del compartimento?
-¿Pretende quedarse?
-Mi turno acaba en la siguiente parada. El tren está casi vacío.
-Se siente usted muy sola, ¿verdad?
-Depende de qué soledad estemos hablando. 
-Tiene una mirada melancólica.
-Y usted un bonito traje.
Un hombre jamás se fija en primer lugar en tus ojos. Aunque substituiría ese jamás por un casi nunca. Por que él sí lo hizo. ¿Él?, lo cierto es que ni siquiera me interesaba su nombre.
-¿Quiere sentarse señorita?
-Lola, me llamo Lola.
-Bien Lola, ¿cuantos años tienes?
Mientras formuló la pregunta, fue levantándose poco a poco, sin mover la vista de mi escote.
Cerró la cortina del vagón.
Acercó su cuerpo al mío, y en aquel instante la lluvia comenzó a arañar los cristales.
-Tome asiento Lola. Aún no me ha dicho su edad...
-¿Y qué importa eso?
Se sentó de nuevo en frente de mi asiento. Encendió un cigarrillo y le dio una calada al estilo charlestton de los años 20. 
-¿Donde vives? - Le pregunté decidida ya a tutearle. Supe que iba a pasar la noche con él desde que entré por aquel pasillo y le vi ojear el periódico, aunque era pura distracción ya que el diario parecía ser de hacía unas semanas. Mis 22 años pedían algo nuevo. Ni siquiera era mi trabajo aquel. Yo ubstituía a mi madre, que estaba de vacaciones.
-Cerca. A decir verdad señorita, sus medias cautivan mi sentido común. Sí estoy casado.
-No hacía falta que me lo dijese, ya lo suponía.



....más tarde...




28.4.10

Bohemia.

Aprendí a atarme los cordones imaginándome que eran fibras que sujetaban mis fantasías... fibras que si no ataba, acabarían abandonandome y mis fantasías huirían.
Huirían por que nadie quiere estar atrapado, ni siquiera un cordón de zapato.
Antes era zurda. Recuerdo que cada vez que soñaba con la izquierda las gotas caían sobre mis manos como ácido. Ácido para una inocente cabeza...
Sigo siendo zurda y he de reconocer que esa lluvia cosquillea mis sueños. me encanta la parte izquierda del mundo.
El mundo me dijo a los doce años que no me pintara las uñas de negro. Y yo lo hice.
Me encanta pintarme las uñas de negro..de echo, a veces pienso que con ellas y un poco de imaginación soy otra.
Pero no soy nada, nada a lo que se le pueda adjudicar un nombre. Soy una muñeca guardada en lo alto de un armario, soy esa furiosa lluvia de verano, esa encantadora luz mañanera, ese croassant de chocolate que ingieres a menudo.
Soy eso, y un poquito de metáfora que solo intenta desbordar su atolondrado río de ilusiones.
ilusión, ilusiona, ilusionar. Ilusióname.





My mind

A veces creo podersaborear ese placer de hacer ver flores donde no las hay, a ciertos ojos, que miran mi rareza con extravagancia, intentándo convertir lo que soy, en algo comprensible, pero... no pueden.
Cuando el rojo de mis ojos se deja ver, cuando el pálpito de mi corazón se amaga entre el gentío, sale el sol aquí. Y llega inspiración de la mano, con cientos de cajas con cientos y cientos de momentos, aspectos, visiones, imagenes, locuras...

21.4.10

Pienso en escapar. Llevarme todas mis cosas de la mano...mi casa.
Tú, ella, ese viejo cuaderno y un par de plumas flotantes para momentos de desvarío.
La música en mi mente. Y en la mente el corazón.
Nunca ha sido nuestro fuerte ser personas, pero sí pájaros, además, de esos que vuelan sin cesar.
En otros tiempos hubiera dicho que fuera cual fuere el motivo del llanto, le secaría las lágrimas a cualquiera.
En otra época, hubiese escrito hasta en el pañuelo más descosido que se me cruzara.
Entonces...hubiera sido cualquier típo de ave.
Pero todo crece tanto, que... ya ni siquiera las mariposas sueñan en mi ventanal.
Ventanal, ventana, sueño, verano..noche.


Querida manzana, te hecho de menos.


El cine, el amor. La tierra, las flores, el color verde, la magia. El contratiempo, el desorden. El caos. Las cortinas, el humo, atardeceres, las retinas brillantes. Astro, el sol. La lluvia, pasar frío. Caramelos, momentos. Los vuelos, las caídas, los cuadernos... La imaginación