21.4.10

Pienso en escapar. Llevarme todas mis cosas de la mano...mi casa.
Tú, ella, ese viejo cuaderno y un par de plumas flotantes para momentos de desvarío.
La música en mi mente. Y en la mente el corazón.
Nunca ha sido nuestro fuerte ser personas, pero sí pájaros, además, de esos que vuelan sin cesar.
En otros tiempos hubiera dicho que fuera cual fuere el motivo del llanto, le secaría las lágrimas a cualquiera.
En otra época, hubiese escrito hasta en el pañuelo más descosido que se me cruzara.
Entonces...hubiera sido cualquier típo de ave.
Pero todo crece tanto, que... ya ni siquiera las mariposas sueñan en mi ventanal.
Ventanal, ventana, sueño, verano..noche.


Querida manzana, te hecho de menos.

20.4.10










































Aquella noche decidimos recorrernos la isla volando.
- No vallas tan rápido. - Me dijo gritando a unos 50 metros de distancia.
Yo levitaba lejos, incitándole a venir corriendo tras de mi, y así lo hizo.
Rozábamos todas y cada una de las ramas de cada árbol que se cruzaba en nuestro acelerado camino.
La luna. Allí estaba ella, obligándonos a no querer aterrizar, a no volver a rozar el suelo con los pies.
No llevábamos zapatos ninguno de los dos. Habíamos pasado la noche juntos y para qué utilizarlos si la próxima textura que sentirían nuestros congelados talones sería la de las sábanas de su cama.
Aquella cama...
Tumbamos nuestros cuerpos, acelerados por el viento a medio metro sobre el mar.
Sentí mi cabeza trasladarse a otro mundo.
Lejos de aquel cuerpo que levitaba, erizado y nervioso, temeroso de caer.
Ví mis ojos reflejados en el agua a una velocidad tan rápida que a penas podía tomar conciencia de ello.
Y en lo alto de un mirador, paramos a sentarnos en el aire, a contar estrellas.


19.4.10

Sol.

Mmm, el suelo está demasiado frío, pensé. Ya no se veían las amapolas...
Mis amapolas. Luego pensé otra vez, "¿mis amapolas?", qué posesiva soy a veces.
Bueno, ayer ví dos amapolas rojas, como la sangre recién caída. Las primeras amapolas del año, y...ya no están.
Me pregunto si la primavera miente...mi sangre no está alterada y a penas veo flores.
Me gustaría enfrentarme al mundo con el sol. Agarrarlo con mis manos, sin quemarme. 
-¿Qué tal, Sol?
-Aquí... pensando.
-¿En qué piensas, Sol?
-Por qué ellos prefieren a Luna...
-¿Ellos?
-Sí, los tuyos.
-Sol, la noche es tentadora.
-Y yo...¿yo que soy?
-Tú...tú inspiras..
-Yo ilumino. ¿Te ilumino a tí,estrella?
-Siempre.
-Toma.
Y Sol transformó su sonrisa en una inquietante amapola amarilla.
Para mí.

15.4.10

Lo mío.

El corazón es una fiera.
Una fiera que siempre va hacia la luz. Brillante y embriagadora luz.
Fiera sin pensamientos, que guía sus impulsos por el sol. Brillante y embriagador sol.
El corazón es como una mano llena de objetos desechables, que no hace más que ir soltándolos... hasta encontrar lo que busca... 
Es esa magia que pocas auras pueden ofrecerte.
Muy pocas auras.




Mi cada, hogar, corazón, quietud, alegría, amapolas.
Lo mío, los míos, las mias, canciones, lluvias, mentes, 
defectos, cosas, casos, palabras. Almas.


Lo mío, siempre será mio, incluso los olvidos.

El cine, el amor. La tierra, las flores, el color verde, la magia. El contratiempo, el desorden. El caos. Las cortinas, el humo, atardeceres, las retinas brillantes. Astro, el sol. La lluvia, pasar frío. Caramelos, momentos. Los vuelos, las caídas, los cuadernos... La imaginación