19.4.10

Sol.

Mmm, el suelo está demasiado frío, pensé. Ya no se veían las amapolas...
Mis amapolas. Luego pensé otra vez, "¿mis amapolas?", qué posesiva soy a veces.
Bueno, ayer ví dos amapolas rojas, como la sangre recién caída. Las primeras amapolas del año, y...ya no están.
Me pregunto si la primavera miente...mi sangre no está alterada y a penas veo flores.
Me gustaría enfrentarme al mundo con el sol. Agarrarlo con mis manos, sin quemarme. 
-¿Qué tal, Sol?
-Aquí... pensando.
-¿En qué piensas, Sol?
-Por qué ellos prefieren a Luna...
-¿Ellos?
-Sí, los tuyos.
-Sol, la noche es tentadora.
-Y yo...¿yo que soy?
-Tú...tú inspiras..
-Yo ilumino. ¿Te ilumino a tí,estrella?
-Siempre.
-Toma.
Y Sol transformó su sonrisa en una inquietante amapola amarilla.
Para mí.

15.4.10

Lo mío.

El corazón es una fiera.
Una fiera que siempre va hacia la luz. Brillante y embriagadora luz.
Fiera sin pensamientos, que guía sus impulsos por el sol. Brillante y embriagador sol.
El corazón es como una mano llena de objetos desechables, que no hace más que ir soltándolos... hasta encontrar lo que busca... 
Es esa magia que pocas auras pueden ofrecerte.
Muy pocas auras.




Mi cada, hogar, corazón, quietud, alegría, amapolas.
Lo mío, los míos, las mias, canciones, lluvias, mentes, 
defectos, cosas, casos, palabras. Almas.


Lo mío, siempre será mio, incluso los olvidos.

5.4.10







Hice mis momentos cuando las cosas tocaban, me hablan de paciencia cuando no hay control del tiempo y pienso...
pienso que del tiempo en el que pienso ya no queda nada,
ni alma que envenene el sentimiento de rechazo. Mi brazo, tu espalda, ven que yo te enseño el mundo, a mis pies en un segundo todo se hace enorme.  

3.3.10

Tres.

-Buenas tardes Leila.

-¡Hola!
-Hoy hace...mmm, exactamente dos semanas que no nos vemos, ¿Cómo te encuentras?
-Oiga, ¿puedo volver a introducir la verdura en mi desequilibrada dieta?
-Mmm... me has hecho caso.
-Sí.
-¿Resultados?
-¡Odio la comida!, nada tiene sabor. Ni siquiera sé porqué lo he hecho 14 días... y sólo como dulces.
-Bien.
-¿Cómo que bien?
-Resuelves un problema de una manera, no sé si muy correcta. No te gusta el resultado y...hmm, decides sumergirte en otro problema.
-Pero...
-¿Me equivoco?
(Silencio)


-Haremos lo siguiente Leila.
-Cogerás este lápiz y harás tantas líneas y círculos como respondan tus muñecas. Sin cesar.
Cuando termines, leerás este libro; " El lobo estepario". Cuando lo termines, lo tiraras a la basura y después, recogerás la basura y la esparcirás por la plaza o parque que más hermoso te resulte.
Y comerás lentejas. Muchas lentejas.
-Pero...
-Lo harás.
(silencio)


1hora más tarde.

-¿Cómo estás?
-Bien.
-Por favor Leila, cierra la ventana, hay demasiada luz.
-Por favor, déjela abierta.
-Ciérrala.
(Silencio)


-No.
-¿Cómo?
-No, esto no me gusta. ¡Usted no me gusta!
No entiendo lo que pretende, y es más, dejo de hacer estas estúpidas líneas por que odio perder el tiempo.
No quiero tirar este libro, por que, ¿sabe?, ¡me encantan leer!
No quiero ensuciar ningún parque, no quiero comer lentejas, ¡no!, ¡no quiero nada de esto!
¡Y que sepa que me encanta la luz!, detesto las ventanas cerradas, cortinas echadas...¡Todo!
Le detesto a usted. y sí, tengo problemas ¡y más de uno!, pero nada que alguien con una cabeza tan retorcida pueda llegar a entender.
(Silencio)

-¡Bien!
-¡¿Bien?!
-¡Sí, bien!, ya podemos comenzar con la terapia.
-¿Qué?
-Reacción, eso es lo que pretendo. Reacción.
-Pero...
-Puedes irte. Vuelve mañana...y... no comas lentejas si tan mal te sientan.

El cine, el amor. La tierra, las flores, el color verde, la magia. El contratiempo, el desorden. El caos. Las cortinas, el humo, atardeceres, las retinas brillantes. Astro, el sol. La lluvia, pasar frío. Caramelos, momentos. Los vuelos, las caídas, los cuadernos... La imaginación